Casualidades de la vida, yo también leí La Montaña Mágica estando enfermo. No sé por qué, pero este libro reconforta en los momentos así. Fue ese uno de los aspectos que lo convirtió en uno de mis libros "canónicos" (llamó así a veces a los libros que me marcaron en el momento de su lectura) y a Thomas Mann en un autor que admiro casi hasta la idolatría (valga la redundancia religiosa :risa ).

Más allá de eso, no suelo reparar en cuestiones estacionales-meteorológicas como las que vosotros comentais. Es cierto que los rusos parecen más adecuados en invierno, pero nunca he tenido problema para leerlos en primavera o verano. Mi costumbre es mucho más simple y mundana: leo porque que me gusta y siempre que debo esperar o dejar pasar el tiempo por algún motivo: en el metro (en el autobús voy poco y me mareo si leo), en las guardias nocturnas, en los cortes publicitarios de la televisión, en el baño (sólo revistas, Alvear sabe por qué :o ), en las salas de espera de los médicos (los he visitado más de lo que hubiera querido) e incluso mientras descargo algún archivo grande de Internet.

A pesar de eso, vuestros gustos y experiencias tienen mucha lógica. Quizá sean de esas cosas que uno no se explica, pero que empíricamente se cumplen (ya está, me dejé llevar por mi filosofia barata, disculpen :nose :risa ).

Saludos anticiclónicos.
"Un anillo para gobernarlos a todos. Un Anillo para encontrarlos, un Anillo para atraerlos a todos y unirlos en las tinieblas en la Tierra de Mordor donde se extienden las sombras."