Elendil,
me has dejado de piedra con eso de que lees en las salas de espera de los médicos. A mí, eso me sería del todo imposible.

Afortunadamente (y toco madera), he gozado siempre de buena salud, pero obviamente he tenido que visitar alguna que otra vez al médico. Pues bien, el caso es que soy de un aprensivo patológico. Si tengo que ir al médico, el miedo me invade desde que la cita queda fijada. Es miedo a la enfermedad (su gravedad comienza a crecer sin límite en mi mente), pero también miedo al médico, a sus métodos diagnósticos: inyecciones, exploraciones, radiografías... (y un sinfín de torturas que sé que existen aunque he tenido la suerte hasta ahora de no experimentarlas en carne propia).

Bueno, a lo que iba: que para mí, sería del todo IMPOSIBLE leer en una sala de espera de un médico. Yo, para poder concentrarme en la lectura, necesito tranquilidad, sosiego. Y mi estado ante una visita al médico es completamente el opuesto.

Saludos.