A mí me pasa algo curioso con los títulos. La mayoría me producen rechazo. Estoy siempre a la defensiva con ellos. Por tanto, a la pregunta inicial de Alexabis, yo habría de responder que no. Yo compro los libros, en la mayoría de los casos, a pesar del título.

Alguien decía el otro día en este foro (perdón por no recordar quién): "La insoportable levedad del ser... ¡qué bello título!" Y la verdad es que me dejó pensativo. Porque es cierto que me resulta lingüísticamente bello, sobre todo una vez que lo he leído y conozco su contenido. Pero... la primera vez que yo me encontré con tal título, que fue en mi tierna infancia, en la estantería de mi hermana, no se me ocurrió ni cogerlo. Pensé: "esto será un rollo filosófico de esos que le gustan a mi hermana".

O pongamos otro ejemplo, que ha citado nuestra querida musa: "La condición humana". Jamás me atrevería a comprarlo si a priori sólo tuviese acceso al título.

Yo, antes de comprar, hago esas cosas que parece que todos hacemos: leer la contraportada, las solapas, ... pero la prueba de fuego consiste en que leo fragmentos dispersos (nunca del final, por razones obvias). Y ése es el elemento que inclina la balanza a un lado o a otro. Pero, el título jamás me incita a comprar un libro. Todo lo más, como dice Lis, me puede incitar a hojearlo.

Saludos.