En mi caso, aunque soy sumamente ordenado en otras cuestiones, los libros representan una especie de oasis de anarquía y no me sujeto a ninguna regla específica en cuanto a condiciones de lectura. Desde que tengo memoria he estado leyendo dos y hasta tres libros a la vez, de repente dejo un libro abandonado durante un par de meses y luego lo retomo con toda tranquilidad para continuar la lectura. Como Páramo, generalmente cargo reservas cuando viajo -que es siempre- y llevo usualmente un libro en la mano, uno en el portafolio y dos más en el equipaje, amén del reaprovisionamiento que se hace generalmente en el camino (afortunadamente pese a las crisis culturales en casi todos los aeropuertos del mundo venden libros). En casa tengo casi siempre dispersos un libro en la sala, otro en el estudio, otro en la recámara sobre la TV (que en mi caso prácticamente tiene la función de un librero alternativo), hace poco en un intento de ordenar un poco el caos de libros, destiné una sección del librero menos congestionado a albergar las "nuevas adquisiciones" con la finalidad de tener un orden en la lectura según he ido comprando libros nuevos, los dos primeros libros que puse ahí siguen en su lugar y no los he leído, todas las adquisiciones posteriores están dispersas por distintas zonas y la mayoría han sido leídas.