Me temo que yo también soy de las que lleva libros a todas partes: a diario, a trabajar, en avión, en el bus... y sobre todo cuando salgo aunque sea a pasar un fin de semana: la última fue en Semana Santa, me fui a Madrid con pareja y niños y aún así me llevé tres libros! Huelga decir que bastante tuve con leer uno de ellos, claro... pero me asalta el pánico de pensar que puedo acabarlo y no tener otro para empezar, y como uno de ellos era pequeño pues me llevé otro, claro.

En cuanto a la interrupción de un libro en concreto, pues no tengo un tiempo determinado... de hecho suelo llevar un par de novelas a la vez, la de turno en el club de lectura de la biblioteca, que como va por semanas pues me impide leer a toda máquina (si leo de más y luego lo cuento me regañan, claro, porque desvelo cosas a los demás que llevan el ritmo común que se marca), y otro para cuando ya he leído la parte correspondiente del del club. Pero cuando me quedo atrasada con el de la biblio, pues interrumpo el otro y me dedico en exclusiva. Así que como término medio mis interrupciones suelen ser más o menos de una semana. Y si el libro me aburre lo dejo y vuelvo a él cuando me encuentro de un humor apropiado. Aunque en este caso hay veces que me toca releer trozos o releerlo entero, claro.