Yo haría ahínco en la imperiosa necesidad que solemos tener a la hora de revelar nuestras experiencias (pero ojo, sólo las gratas). Autoafirmación? Presunción? Erección? Vete a saber. Lo que sí tengo claro es que adoro a esas personas que te explican sus vivencias sin caer en dramatismos absurdos que atienden más al onanismo que a la verdad del asunto.
Y lo del libro, ¿está en la sección de autoayuda:p ? No, en serio, supongo que lo mejor es sacarle todo el jugo posible. Afortunadamente, la obra suele superar al hombre. Fíjate en Nietzsche, que daba grima a las mujeres y ahora todos le adoramos. Pobre tipo...
Salu2!