No se lilith si hablas del mismo libro del que me hablaron alguna vez, y del que me hablaron bastante bien. No se si es una experiencia real o no, pero creo que está lleno de otras grandes verdades que no se pueden ignorar. Hablo desde lo que me han contado, que no es una manera muy ortodoxa de defender algo… Creo que si ese libro ha sabido acercarnos a los aborígenes australianos, a su forma de vida truncada por la llegada de los blancos que pusieron límites a sus tierras y sus costumbres, sus mitos y tradiciones, si es capaz de hacernos ser conscientes de la existencia de otras culturas, otras creencias, otros mundos dentro de este mundo, entonces da igual si miente o no miente, digo yo. Pero siempre que sea desde la honestidad, no del beneficio (material-monetario) que da el escribir sobre temas exóticos, además aderezado de místicas y encuentros con uno mismo.
Por otra parte creo que contar las “experiencias personales reveladoras”, si se decide uno a transmitirlas, qué más da que se proclamen a los cuatro vientos? Se aprende por uno mismo, se aprende de las experiencias de otras personas, hay muchas maneras de aprender. Pero no creo que sea una gran idea limitar una serie de libros a el terrible título de “libros de autoayuda”, sólo para los que “realmente los necesiten, vayan a entenderlo y vayan a hacer buen uso de ello”. En tu mano está el leer o no ese libro, en creer lo que dice o dudarlo… nadie tiene la verdad absoluta, todos tenemos nuestra propia verdad que además es moldeable y maleable. A veces encontramos libros que nos ayudan a definirnos, reencontrarnos, reconocernos… Esos son los buenos, para nosotros. Los demás, que se queden en la librería esperando a su lector ideal, que no tenemos por qué ser nosotros.