Hace dos años, sufrí un accidente por autopista. El coche derrapó y se salió de la calzada cayendo por un terraplen. Por la inclinación supongo, el coche giró sobre sí mismo ciento ochenta grados, así que caía hacia atrás de modo que fué la mitad trasera la que se destrozó. Los dos ocupantes (yo de copiloto) salimos ilesos de un coche siniestro total sólo por ese azar de girar el coche sobre sí mismo. Cuando me acuerdo me da angustia. El olor a goma o a arbustos quemados también.