Ahh! como me gusta el tono o estilo que deja a sus mensajes por aquí...

No pude evitar al leer su post recordar la vuelta al mundo en ochenta días de Julio Verne ni la vuelta al día en ochenta mundos de su tocayo Cortázar. Y es que en un día nosotros mismos habitamos diversos mundos, en un rato somos la ama de casa preocupada por la limpieza, al rato somos héroes de nuestros hijos y enemigos de nuestros colegas, ni siquiera con nosotros somos podemos vivir tranquilitos ya que una parte de mi puede entrar en conflicto con otras motivaciones propias y ya se armó el desmadre.

Si ponernos de acuerdo con uno mismo para decidir algo es una proeza, ahora el ponernos de acuerdo con el vecino parece imposible, sobre todo si no se cuenta con el respeto de sus diferencias por sus gustos musicales, sus rezos en la madrugada o sus cuetones en el año nuevo de enero. Habrá algunas cosas que con nuestros mundos se pueda estar en desacuerdo, pero de eso a ir a partirle la cara al vecino y de paso acabar con sus hijos y familiares ya es otra cosa.

Recuerdo haber leído por ahí que el que no se contradice más de tres veces al día es un completo imbécil. Hay que ver que no todo es tan lineal, mínimo hay que aumentarle ventanas a nuestra visión de los demás para ser capaces de apreciar más mundos, para aceptar nuestras contradicciones y las de los demás...}

Saludos mundanos