Carajo, pues seras la unica mujer que reconozca, que a los hombres, los que quedamos con ganas de ensuciarnos asi las camisas, nos han relegado las abominables corrientes neoliberales, pero, aun existen creo yo.

Sin duda, una pelicula que hace sentir el bienestar de no estar mirando algo toxico, como cuando bebe uno una soda con azucar, dulce y placentera, efimeramente, pero con la corrupcion implicita de las piezas dentales.

Pondria este trabajo junto a "el Gladiador" (superando a esta en tecnica y veracidad de epoca) y la de Ben Hur (guardando alguna distancia prudente) Es probable que este regresando la conciencia a los cineastas, de que habemos todavia gente que le gusta pensar un poco, y facinarse con lo real, no plastico, y ver y casi oler lo rancio de un cuerpo sucio, tan sucio como real, como esa camisa que nos deberiamos de seguir ensuciando.

Un Abrazo.

(No hay acentos en casa)