Quisiera romper estos días una lanza a favor de Virginia Woolf después de leer su novela más estilizada Las OLas. Sánchez Dragó dijo un día que le parecía que Woolf era en realidad una autora bastante mediocre. En realidad creo que él no entendía esta "mediocridad", como le suele pasar a mucha gente. Lo nuevo, lo que no entendemos, lo detestamos, porque da muestras de nuestra propia mediocridad. Quisiéramos encorsetarlo todo, tenerlo a mano, para poder darle una etiqueta, y no nos damos cuenta que a veces no hace falta ninguna.
Estoy de acuerdo con que Virginia Woolf puede ser bastante complicada. Cuando empecé a leer Miss Dalloway, me encontré con una escritura algo enrevesada, un estilo muy personal, una técnica nueva, la del monólogo interior. Conforme avancé me di cuenta que la lectura requería algo así como lo que requiere la poesía: no perderse ninguna línea, y dejarse llevar. Cuando tienes claras estas dos cosas, puedes disfrutar de las novelas de Virginia. El resto de intentos son vanos, puesto que no llegas a disfrutar plenamente del contenido.
En este caso, Las Olas me ha proporcionado un bienestar no equiparable al que me produjo Miss Dalloway. Nos encontramos ante una poesía de 200 y pico páginas, donde se suceden 6 monólogos interiores. Las 6 charlas son independientes, aunque a veces se lleguen a cruzar, y abarcan un período desde la niñez hasta la vejez. Creo que esto es uno de los puntos fuertes de la novela: el conocer tan de cerca a los personajes te permite observar las pasiones que los determinarán de por vida. De hecho, pronto empezamos a observar cómo se relacionan, lo que unos detestan de los otros, lo que unos envidian, lo que otros quieren para sí, etc.
Las primeras 50 páginas reconozco que fueron algo difíciles, porque estaban cargadas de muchas metáforas, de muchas descripciones naturales. Empecé a disfrutar realmente de la lectura cuando los 6 protagonistas se reunen en un restaurante al tener ya 25 años. Este pasaje me abrió los ojos: el cómo se describen los unos a los otros conforme van llegando, sus miedos, sus maneras de enfrentarse al mundo, fue algo sublime, si tenemos en cuenta que siempre me han encantado las descripciones interiores de los personajes.
No llegas a tener un personaje predilecto en la novela, todos te parecen sublimes, cada uno tiene una gran carga de ti. Yo me identifiqué principalmente con Bernard, aunque soy consciente que también llevo el peso de los 5 restantes monólogos.
Bueno, me gustaría que mi leve comentario al menos incitara a alguna persona a probar la obra, o al menos que le ronde su lectura en la cabeza. Si alguien ya la hubiera tastado, me encantaría compartir impresiones. Creo que es la poesía más larga que nunca he leído en mi vida.
Un saludo.
Estoy de acuerdo con que Virginia Woolf puede ser bastante complicada. Cuando empecé a leer Miss Dalloway, me encontré con una escritura algo enrevesada, un estilo muy personal, una técnica nueva, la del monólogo interior. Conforme avancé me di cuenta que la lectura requería algo así como lo que requiere la poesía: no perderse ninguna línea, y dejarse llevar. Cuando tienes claras estas dos cosas, puedes disfrutar de las novelas de Virginia. El resto de intentos son vanos, puesto que no llegas a disfrutar plenamente del contenido.
En este caso, Las Olas me ha proporcionado un bienestar no equiparable al que me produjo Miss Dalloway. Nos encontramos ante una poesía de 200 y pico páginas, donde se suceden 6 monólogos interiores. Las 6 charlas son independientes, aunque a veces se lleguen a cruzar, y abarcan un período desde la niñez hasta la vejez. Creo que esto es uno de los puntos fuertes de la novela: el conocer tan de cerca a los personajes te permite observar las pasiones que los determinarán de por vida. De hecho, pronto empezamos a observar cómo se relacionan, lo que unos detestan de los otros, lo que unos envidian, lo que otros quieren para sí, etc.
Las primeras 50 páginas reconozco que fueron algo difíciles, porque estaban cargadas de muchas metáforas, de muchas descripciones naturales. Empecé a disfrutar realmente de la lectura cuando los 6 protagonistas se reunen en un restaurante al tener ya 25 años. Este pasaje me abrió los ojos: el cómo se describen los unos a los otros conforme van llegando, sus miedos, sus maneras de enfrentarse al mundo, fue algo sublime, si tenemos en cuenta que siempre me han encantado las descripciones interiores de los personajes.
No llegas a tener un personaje predilecto en la novela, todos te parecen sublimes, cada uno tiene una gran carga de ti. Yo me identifiqué principalmente con Bernard, aunque soy consciente que también llevo el peso de los 5 restantes monólogos.
Bueno, me gustaría que mi leve comentario al menos incitara a alguna persona a probar la obra, o al menos que le ronde su lectura en la cabeza. Si alguien ya la hubiera tastado, me encantaría compartir impresiones. Creo que es la poesía más larga que nunca he leído en mi vida.
Un saludo.

