A un hombre de gran nariz
Erase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una alquitara medio viva,
érase un peje espada mal barbado;
era un reloj de sol mal encarado,
érase un elefante boca arriba,
érase una nariz sayón y escriba,
un Ovidio Nasón mal narigado.
Erase el espolón de una galera,
érase una pirámide de Egito,
las doce tribus de narices era;
érase un naricísimo infinito
frisón archinariz, caratulera,
sabañón garrafal, morado y frito.
Francisco de Quevedo
Después de mi brevísima ausencia por estos rumbos del Club, regreso con ánimos bronceadísimos y muy renovados, y con la nariz casi intacta, un poco más roja de lo normal. La cuestión es que más o menos roja, allí sigue. Todo un mérito, teniendo en cuenta lo fácil que es ir perdiendo, hoy en día, las partes del cuerpo por ahí. De eso puede dar fe uno de los protagonistas del cuento de esta semana. La otra protagonista es su nariz y ella también puede dar crédito de lo mismo. ¿Qué pasa cuando a una nariz le da por abandonar al hombre que estaba pegado a ella? Poco, mucho o nada. Léanlo. Para contar cuentos ando yo...
Próximo cuento para el Club de Lectura:
"La nariz" de Nicolai Gogol
La lectura se inicia el lunes 13 de septiembre.
Péguenle al enlace para acceder a él y no se dejen la nariz en el intento. Bueno, sólo si está limpia. Pero sin abusar, ¿eh?, que no somos guarderia de narices ni de orificios que secreten ningún tipo de mucosidades ni demás fluidos corporales. En este foro podremos tener intereses muy diversos, pero no llegamos a tanto. Hasta ahora.
Nos vemos, queridos míos, y feliz semana para todos.
Martina
Erase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una alquitara medio viva,
érase un peje espada mal barbado;
era un reloj de sol mal encarado,
érase un elefante boca arriba,
érase una nariz sayón y escriba,
un Ovidio Nasón mal narigado.
Erase el espolón de una galera,
érase una pirámide de Egito,
las doce tribus de narices era;
érase un naricísimo infinito
frisón archinariz, caratulera,
sabañón garrafal, morado y frito.
Francisco de Quevedo
Después de mi brevísima ausencia por estos rumbos del Club, regreso con ánimos bronceadísimos y muy renovados, y con la nariz casi intacta, un poco más roja de lo normal. La cuestión es que más o menos roja, allí sigue. Todo un mérito, teniendo en cuenta lo fácil que es ir perdiendo, hoy en día, las partes del cuerpo por ahí. De eso puede dar fe uno de los protagonistas del cuento de esta semana. La otra protagonista es su nariz y ella también puede dar crédito de lo mismo. ¿Qué pasa cuando a una nariz le da por abandonar al hombre que estaba pegado a ella? Poco, mucho o nada. Léanlo. Para contar cuentos ando yo...
Próximo cuento para el Club de Lectura:
"La nariz" de Nicolai Gogol
La lectura se inicia el lunes 13 de septiembre.
Péguenle al enlace para acceder a él y no se dejen la nariz en el intento. Bueno, sólo si está limpia. Pero sin abusar, ¿eh?, que no somos guarderia de narices ni de orificios que secreten ningún tipo de mucosidades ni demás fluidos corporales. En este foro podremos tener intereses muy diversos, pero no llegamos a tanto. Hasta ahora.
Nos vemos, queridos míos, y feliz semana para todos.
Martina

