Una lluvia de amor cayò
y llenò la tierra de lamentos torrenciales,
de llantos desbocados,
de cadenas encalladas
entre los huesos y la carne,
de almas en pena,
de pacientes desesperanzados,
de corazones flechados,
de vidas entregadas y desangradas,
de penados desesperados
y sinceros enamorados.
Lenguas de fuego
se enroscaron como serpientes
y los cuerpos se encontraron
y se amaron
con la brutalidad de animales salvajes,
feroces y voraces.
Lloraron làgrimas de aire,
las almas se encogieron
y los estòmagos se llenaron de frìo.
Este amor enfermo, desangrado de emociones
ante las palabras impotentes,
es càliz desbordando la sangre
del dolor y la pasiòn.
Nos mojò asì este sufrimiento indecible
que nos produce, no poder alcanzar
al verdadero amor sublime.
El èxtasis sobrenatural
de un reflejo divino
en tu aliento.
Me obsesiona que el amor
no me permite tenerla,
pues la quiero en mi pensamiento y mi deseo
cada instante.
Asì es esa flor abierta que reclama mi vida
y mi muerte.
Para ella lloviò este amor al mundo.
Deja caer sus pètalos de pecado desflorados
en mi tumba.
Me busca en el fondo de mis silencios
y no me da tregua.
Quiere mi alma dentro de si
como antes tuvo mi carne
y yo dejo de existir evaporàndome
entre sus senos.
Puxeiros
y llenò la tierra de lamentos torrenciales,
de llantos desbocados,
de cadenas encalladas
entre los huesos y la carne,
de almas en pena,
de pacientes desesperanzados,
de corazones flechados,
de vidas entregadas y desangradas,
de penados desesperados
y sinceros enamorados.
Lenguas de fuego
se enroscaron como serpientes
y los cuerpos se encontraron
y se amaron
con la brutalidad de animales salvajes,
feroces y voraces.
Lloraron làgrimas de aire,
las almas se encogieron
y los estòmagos se llenaron de frìo.
Este amor enfermo, desangrado de emociones
ante las palabras impotentes,
es càliz desbordando la sangre
del dolor y la pasiòn.
Nos mojò asì este sufrimiento indecible
que nos produce, no poder alcanzar
al verdadero amor sublime.
El èxtasis sobrenatural
de un reflejo divino
en tu aliento.
Me obsesiona que el amor
no me permite tenerla,
pues la quiero en mi pensamiento y mi deseo
cada instante.
Asì es esa flor abierta que reclama mi vida
y mi muerte.
Para ella lloviò este amor al mundo.
Deja caer sus pètalos de pecado desflorados
en mi tumba.
Me busca en el fondo de mis silencios
y no me da tregua.
Quiere mi alma dentro de si
como antes tuvo mi carne
y yo dejo de existir evaporàndome
entre sus senos.
Puxeiros
