Hace muy poquitos días estuve aconsejando por el foro la lectura de La montaña mágica como libro para invierno.
En ocasiones, al terminar un libro pienso que se trataba de literatura para invierno, para verano, para el tren, para la cama, para la playa
Por supuesto no me baso en ninguna teoría fiable más que mi propia intuición.
En el caso de La montaña mágica ni siquiera lo terminé y (a diferencia de los que suelo dejar a medias) estoy convencida de que lo abandoné por leerlo en mal momento. Transcribo la opinión que dejé en otro tema:
No me estaba desagradando a mí, pese a la monotonía de los termómetros, las siestas, las comidas a todas horas, la educación... presentes en cada página, pero un día de poniente cometí el error de llevarme el libro a la playa. ¡Un día de agosto con viento de poniente! Y yo con el libro éste en la playa. Fue una experiencia traumática, lo cerré de golpe y me dije "ni una página más". Lo taché como libro de invierno (acorde con el clima del sanatorio en que transcurre la historia) y lo devolví a la biblioteca corriendo hasta el día de hoy.
Otro de los que dejé a medias en época de exámenes fue La insoportable levedad del ser. No fue por falta de tiempo, sino por mis ansias de desconectar el cerebro al llegar la noche. Este libro merece y pide ser pensado. Hace poco ya lo terminé de leer con las meditaciones pertinentes.
La sombra del viento (Carlos Ruiz Zafón) queda catalogada por mí como libro nocturno.
Otra vuelta de tuerca (Henry James) es nocturno y tormentoso.
El amor en los tiempos del cólera (GGM) es claramente veraniego y playero.
Mi país inventado (Isabel Allende) es autobusero o para el tren.
A Madame Bovary la destroza la playa (comprobado in situ).
Jane Eyre también es invernal y nocturno (con las sábanas hasta el cuello)
¿Alguna intuición más?
En ocasiones, al terminar un libro pienso que se trataba de literatura para invierno, para verano, para el tren, para la cama, para la playa
Por supuesto no me baso en ninguna teoría fiable más que mi propia intuición.
En el caso de La montaña mágica ni siquiera lo terminé y (a diferencia de los que suelo dejar a medias) estoy convencida de que lo abandoné por leerlo en mal momento. Transcribo la opinión que dejé en otro tema:
No me estaba desagradando a mí, pese a la monotonía de los termómetros, las siestas, las comidas a todas horas, la educación... presentes en cada página, pero un día de poniente cometí el error de llevarme el libro a la playa. ¡Un día de agosto con viento de poniente! Y yo con el libro éste en la playa. Fue una experiencia traumática, lo cerré de golpe y me dije "ni una página más". Lo taché como libro de invierno (acorde con el clima del sanatorio en que transcurre la historia) y lo devolví a la biblioteca corriendo hasta el día de hoy.
Otro de los que dejé a medias en época de exámenes fue La insoportable levedad del ser. No fue por falta de tiempo, sino por mis ansias de desconectar el cerebro al llegar la noche. Este libro merece y pide ser pensado. Hace poco ya lo terminé de leer con las meditaciones pertinentes.
La sombra del viento (Carlos Ruiz Zafón) queda catalogada por mí como libro nocturno.
Otra vuelta de tuerca (Henry James) es nocturno y tormentoso.
El amor en los tiempos del cólera (GGM) es claramente veraniego y playero.
Mi país inventado (Isabel Allende) es autobusero o para el tren.
A Madame Bovary la destroza la playa (comprobado in situ).
Jane Eyre también es invernal y nocturno (con las sábanas hasta el cuello)
¿Alguna intuición más?

