A veces me sorprende la facilidad con la que pasa de convertirse en forista notable a hereje y acicate de políticos y curas. Supongo que cada cual tiene su habilidad y la suya es ésa. En cualquier caso, da igual, esto era meramente introductorio.
¿Mis motivaciones? Tenga cuidado, señor Jadav. Leer a Nietzsche no es una motivación, o estudiar un problema mecánico no es una motivación. Las motivaciones son objetivos mucho más amplios y trascendentales. Por ejemplo, nos puede motivar convertirnos en grandes líderes; o puede motivarnos el convertirnos en papás de familia. Lo que quiero decir es que la motivación es siempre un objetivo amplio que se alcanza cuando se han cumplido objetivos parciales, y a veces, por desgracia, no se alcanzan ni de lejos.
Yo realmente tengo motivaciones amplias, que no difieren de las motivaciones de la mayoría, sólo que yo les doy un toque personalísimo. Por ejemplo (y que conste que es un ejemplo no real), a la gente le puede motivar ganar mucho dinero, normalmente para gastarlo en cubrir sus necesidades de felicidad de ellos mismos y de su familia; sin embargo una persona como yo querría amasar una inmensa fortuna para poder tener un ejército de empleados, y hacer felices sus sueños por medio de un salario conveniente. Vuelvo a repetir, es un ejemplo, porque mis motivaciones personales puede que no fueran recibidas bien por el público de Libroadictos, así que evitaré exponerlas.
Leer a Nietzsche realmente no fue un objetivo parcial para alcanzar algunas de mis motivaciones. Más bien, me mostró que hubo al menos alguien, Nietzsche, que coincidía en mi pensamiento vital en casi un 98%. Esto es muy significativo y lógicamente solemos congraciarnos con los que piensan como nosotros. Por este motivo, siempre me he considerado un buen exégeta de Nietzsche, puesto que mi vida cotidiana es un calco de los principios que él expone. Y ya tenía esta vida antes de conocer sus escritos, por tanto, nunca podría decir que su obra "me influyó".
En general, me gusta todo, porque el hombre es obligatoriamente el ser más perfecto que existe en la naturaleza. Por tanto, es necesario (o al menos eso creo) que hay que saber de todo, conocer perfectamente el bien y el mal, cuidar el cuerpo y la mente... En definitiva, tender a la perfección.


