En el foro de literatura (en un tema sobre los libros mas largos) se suscitó un pequeño debate sobre el bien escribir, si tenía que ver con vocaciones profesionales, etc. Para no desviar ese tema abro uno nuevo rescatando algunas participaciones que ahí se dieron y poniendo mi granito de arena:
Fistran
(29/12/03 17:22)
Qué hombre tan gracioso, y tan minucioso en sus análisis, y qué decir de su preocupación por que aprendamos a escribir como la Real Academia manda.
Aquí aprendemos con el ejemplo, viéndolo a usted escribir tan bonito hasta ganas dan de intentarlo. Por lo mismo, predique usted con el ejemplo, haga de cuenta que somos como los bebés, que aprenden a hablar escuchando, y nosotros aprenderemos a escribir leyéndolo.
No entiendo muy bien eso de estar preparados, no lo entiendo.
Un médico por ejemplo tiene que estar muy bien preparado para lo que hace, es de los que menos se pueden permitir errores. Pero preparado para su profesión, él no tiene por qué meterse en filosofadas o cría de ballenas en cautiverio. ¿Y si lo hace? Pues entonces tendremos a un hombre poco menos ignorante que los que no lo hacen.
Yo, por mi parte, estoy tratando de ser ingeniero civil, conozco bastantes reglas de ortografía porque las aprendí en la escuela primaria, de niño sólo leí un libro, a los ocho años, y desde el principio hasta la universidad jamás me han dejado de tarea o recomendación leer un libro, pero también a veces me da algo de pereza estar revisando mis mensajes, a veces me como letras, o se me pasan acentos por la velocidad no por ignorancia,t también mi redacción no es buena, por falta de práctica, otro de los defectos de la educación oficial.
Muchos de mis compañeros de universidad, por no decir la mayoría, tienen una ortografía pésima, pero no es por la carrera, es porque quieren estar así, porque no aprendieron desde el principio, y no quieren aprender ahora; yo sé casi lo mismo de ortografía que a los 10 años.
Pero ustedes los literatos y filósofos deben estar contentos por ello, deben estar felices más bien. ¿Por qué? Imagínese la humillación de que alguien que aparte de ser ingeniro o médico sepa de filosofía o literatura lo suficiente como para superarlo a usted. Usted sólo es filósofo, el otro además sería ingeniero o médico.
F.
Earwicker
(30/12/03 2:05)
«Je suis trop grand pour moi» Mallarmé
(Nota: Errores de ortografía cometidos a propósito dado a que mi perfección como ser humano me impide experimentar el error. A propósito, soy demasiado bueno hasta para mi mismo y me duele la cara de ser tan guapo. Ay, qué dolor.)
Chale, chale, chale maistro.
Nocierto oyez, nocierto. Chale, que nocierto. Comportencen. Dios micericordioso, comportenzen.
Se considera, se sugiere, se manifiesta que la enfermedad del alma de cuyos individuos señalados, conocidos y denominados bajo el nombre de dandis han tenido la mala fortuna -y si se hace una referencia a este concepto es pecando un poco de ingenuidad ya que coincidimos en que todo concepto relacionado con la suerte, el destino y el hado son agregados culturales que delatan los determinismos culturales mas previsibles- de padecer lo que en el alto círculo parisino del siglo pasado, esto es, siglo XX según las fechas del calendario gregoriano impuesto y vuelto a recomenzar en tiempos del emperador Constantino con ayuda del senado y habiendo redactado la encíclica Romanicvs aera ab initio, era llamado como el padecimiento del doble filo del conocimiento; se ruega a su vez el perdón por todo eufemismo que evade y saca la vuelta, como se diría vulgarmente, eso conocido como pedantería intelectual, advirtiendo en consecuencia a todo libroadicto que el uso de la palabra intelectual es dudoso pues determinarlo a través de las letras que estimulan nuestra sobreestimada visión y para colmo aparecidas en una pantalla que irradia radiación -valga el pleonasmo-, y más colmo aún, que dicha radiación -radiación gama en un 0.83% (despreciable), rayos alfa en un 0.74% (ídem), radiación infrarroja en un 0.004% (íbidem) y otros- ocasione una posible neuralgia y/o derivados que afectan el refinado, y a su vez sobreestimado por el homo sapiens, juicio racional bajo el cual toda dialéctica humana se subordina. A su vez, aclaremos que la confiabilidad del presente es al menos más confiable (valga la redundancia) que esos prejuicios tales como los apreciados en posts anteriores al presente (v.g: los ingenieros son así o los filósofos son así) y que no dejan ver mas que un juicio poco refinado al caer en esos encuadres de pensamiento que a su vez atentan contra el juicio contemporáneo al mostrarse partidarios de todo dualismo, niebla y obstáculo de la soberbia razón. Ahora bien, si me lo permite el Dios de Abraham, Jacob e Isaac, patrón de nuestra amada Madre Gaia, o si se prefiere, el Gran arquitecto del Universo -de antemano saludando a los posibles masones presentes, si bien no en cuerpo y alma, al menos en cybercuerpo y cyberalma-, consideramos, ¡y el plural es con permiso de ustedes!, que quién busca la calidad de un post tomando en cuenta antes que nada la bonita ortografía de mozo educado segun los preceptos y cánones clasemedieros de la actualidad, es cien por ciento seguro que no encontrará la calidad o en el peor de los casos no sabe absolutamente nada de calidad de ideas. Digamoslo ya, las ideas no se subordinan al lenguaje. Para finalizar, se aconseja que la mejor postura a tomar ante un catrín es el empleo de la máxima mas sabias de cuantas se hayan dicho jamás: «¡Ay tú María Cantú!»
Feliz año libroadictos.
Fistran
(30/12/03 2:36)
Pues no queda más que decirle a Earwicker: «¡Ay tú María Cantú!»
Todo eso ha estado muy bonito en verdad, el leerlo se sintió como oir a esas personas que hablan muy rápido pero con increíble dicción, no se como se llame ese arte, no merolicos, mucho más rápido.
Bueno, pus yo ya mi voy.
F.
Fistran
(29/12/03 17:22)
Aquí aprendemos con el ejemplo, viéndolo a usted escribir tan bonito hasta ganas dan de intentarlo. Por lo mismo, predique usted con el ejemplo, haga de cuenta que somos como los bebés, que aprenden a hablar escuchando, y nosotros aprenderemos a escribir leyéndolo.
No entiendo muy bien eso de estar preparados, no lo entiendo.
Un médico por ejemplo tiene que estar muy bien preparado para lo que hace, es de los que menos se pueden permitir errores. Pero preparado para su profesión, él no tiene por qué meterse en filosofadas o cría de ballenas en cautiverio. ¿Y si lo hace? Pues entonces tendremos a un hombre poco menos ignorante que los que no lo hacen.
Yo, por mi parte, estoy tratando de ser ingeniero civil, conozco bastantes reglas de ortografía porque las aprendí en la escuela primaria, de niño sólo leí un libro, a los ocho años, y desde el principio hasta la universidad jamás me han dejado de tarea o recomendación leer un libro, pero también a veces me da algo de pereza estar revisando mis mensajes, a veces me como letras, o se me pasan acentos por la velocidad no por ignorancia,t también mi redacción no es buena, por falta de práctica, otro de los defectos de la educación oficial.
Muchos de mis compañeros de universidad, por no decir la mayoría, tienen una ortografía pésima, pero no es por la carrera, es porque quieren estar así, porque no aprendieron desde el principio, y no quieren aprender ahora; yo sé casi lo mismo de ortografía que a los 10 años.
Pero ustedes los literatos y filósofos deben estar contentos por ello, deben estar felices más bien. ¿Por qué? Imagínese la humillación de que alguien que aparte de ser ingeniro o médico sepa de filosofía o literatura lo suficiente como para superarlo a usted. Usted sólo es filósofo, el otro además sería ingeniero o médico.
F.
Earwicker
(30/12/03 2:05)
«Je suis trop grand pour moi» Mallarmé
(Nota: Errores de ortografía cometidos a propósito dado a que mi perfección como ser humano me impide experimentar el error. A propósito, soy demasiado bueno hasta para mi mismo y me duele la cara de ser tan guapo. Ay, qué dolor.)
Chale, chale, chale maistro.
Nocierto oyez, nocierto. Chale, que nocierto. Comportencen. Dios micericordioso, comportenzen.
Se considera, se sugiere, se manifiesta que la enfermedad del alma de cuyos individuos señalados, conocidos y denominados bajo el nombre de dandis han tenido la mala fortuna -y si se hace una referencia a este concepto es pecando un poco de ingenuidad ya que coincidimos en que todo concepto relacionado con la suerte, el destino y el hado son agregados culturales que delatan los determinismos culturales mas previsibles- de padecer lo que en el alto círculo parisino del siglo pasado, esto es, siglo XX según las fechas del calendario gregoriano impuesto y vuelto a recomenzar en tiempos del emperador Constantino con ayuda del senado y habiendo redactado la encíclica Romanicvs aera ab initio, era llamado como el padecimiento del doble filo del conocimiento; se ruega a su vez el perdón por todo eufemismo que evade y saca la vuelta, como se diría vulgarmente, eso conocido como pedantería intelectual, advirtiendo en consecuencia a todo libroadicto que el uso de la palabra intelectual es dudoso pues determinarlo a través de las letras que estimulan nuestra sobreestimada visión y para colmo aparecidas en una pantalla que irradia radiación -valga el pleonasmo-, y más colmo aún, que dicha radiación -radiación gama en un 0.83% (despreciable), rayos alfa en un 0.74% (ídem), radiación infrarroja en un 0.004% (íbidem) y otros- ocasione una posible neuralgia y/o derivados que afectan el refinado, y a su vez sobreestimado por el homo sapiens, juicio racional bajo el cual toda dialéctica humana se subordina. A su vez, aclaremos que la confiabilidad del presente es al menos más confiable (valga la redundancia) que esos prejuicios tales como los apreciados en posts anteriores al presente (v.g: los ingenieros son así o los filósofos son así) y que no dejan ver mas que un juicio poco refinado al caer en esos encuadres de pensamiento que a su vez atentan contra el juicio contemporáneo al mostrarse partidarios de todo dualismo, niebla y obstáculo de la soberbia razón. Ahora bien, si me lo permite el Dios de Abraham, Jacob e Isaac, patrón de nuestra amada Madre Gaia, o si se prefiere, el Gran arquitecto del Universo -de antemano saludando a los posibles masones presentes, si bien no en cuerpo y alma, al menos en cybercuerpo y cyberalma-, consideramos, ¡y el plural es con permiso de ustedes!, que quién busca la calidad de un post tomando en cuenta antes que nada la bonita ortografía de mozo educado segun los preceptos y cánones clasemedieros de la actualidad, es cien por ciento seguro que no encontrará la calidad o en el peor de los casos no sabe absolutamente nada de calidad de ideas. Digamoslo ya, las ideas no se subordinan al lenguaje. Para finalizar, se aconseja que la mejor postura a tomar ante un catrín es el empleo de la máxima mas sabias de cuantas se hayan dicho jamás: «¡Ay tú María Cantú!»
Feliz año libroadictos.
Fistran
(30/12/03 2:36)
Pues no queda más que decirle a Earwicker: «¡Ay tú María Cantú!»
Todo eso ha estado muy bonito en verdad, el leerlo se sintió como oir a esas personas que hablan muy rápido pero con increíble dicción, no se como se llame ese arte, no merolicos, mucho más rápido.
Bueno, pus yo ya mi voy.
F.
