Todo el mundo, la mitad o un tercio. (O de las generalidades)
Uno tiende a generalizar, a creer que el idioma que hablamos es el mismo en todo el planeta, a creer que todos se ríen de lo mismo, se interesan por lo mismo, le dan importancia a lo mismo que le damos nosotros, que todos tienen las mismas necesidades que nosotros.
Lo que está en boca de todos reza una sección de las noticias. Tal artista tuvo un éxito mundial.
Disculpen la generalización pero: el mundo occidental tiende a creer que somos nosotros los únicos habitantes del planeta, que esas personitas amarillas de ojos rasgados que a veces vemos en las zonas turísticas con su cámara en mano son de chocolate.
Todo el mundo no usa cubiertos, todo el mundo no ve las telenovelas de televisa, todo el mundo no es aficionado al futbol, todo el mundo no usa internet ni lleva celular en su cinturón, todo el mundo no va al baño al retrete, todo el mundo no está interesado por el spirit que llegó a Marte, ni por lo que le diga Fox a Bush ni Bush a Fox. Todo el mundo no es todo el mundo, el mundo es muy grande.
El mundo es muy grande aunque ya le hayan podido dar la vuelta en no sé cuántos minutos, el mundo es muy grande aunque ya se le haya podido fotografiar desde el espacio, el mundo es muy grande aunque pueda en este momento llamar por teléfono a alguien que se encuentra al otro lado del mundo, aunque pueda tomar un avión y viajar por todo él en 80 días.
Tu y yo somos diferentes y no hay nada de malo en eso porqué querernos enjaretar una máscara de igualdad. La igualdad no existe y pobre del que la desee. Véndanle a otro el video de We are the world aunque salga Michel Jackson y Donna Summer.
Dejen que los chinos crean en su buda, los africanos en sus ídolos y los aztecas en su Huitzilopochtli si así lo desean, dejemos también que los gringos crean en su progreso o en su Britney Spirs, los ingleses en su David Beckam que a mi me importa un comino.
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