Diego o Lucía, no importa que nombre tenga… bueno si, habrá que decidirse si es niña o niño ya sabes por aquello de que: lo que sea pero bien definido y sanito…

Un hijo siempre es una bendición y aunque lo ideal es que lleguen con una pareja establecida (lo cual no significa necesariamente casados), viene a llenar vacíos, alimentar deseos, a dar besos y abrazos, berrinches y pataleos, si pero tantas y tantas satisfacciones que bien vale la pena la espera y la incertidumbre y el ceder en tantas cosas…

Un bebé independientemente de cómo sea concebido, es parte de uno, es como una ancla real y auténtica en el mundo; es como bien dijiste algo que solo es tuyo… uy perdón y de la mamá también de ambos.

Ser padre es asumir tu derecho a pasar por este mundo, es entender a qué viniste, comprender la razón de tu vida de tus experiencias y aprendizajes… es todo y absoluto. Si, si ya sé que no debemos hablar de absolutos… y qué? Acaso para una madre su hijo no es su absoluto? Acaso para un padre su hijo no es su más grande éxito?

Por tanto reitero, un hijo es lo más grande, lo más bello, lo más real y auténtico, es todo, absolutamente todo.

¿Será rosa o será azul? No importa será la cunita más hermosa, con los encajes más finos y las sonajas más brillantes. Será el rincón más soleado de la casa, porque albergará al tesoro más esperado y deseado, tendrá tus ojos y tu sonrisa, jajaja y quizá tu genio; y la sonrisa de su madre y la dulzura de su abuela.

En hora buena mi querido amigo, ya te ha bendecido Dios.




Me gusta cuando callas, porque estás como ausente...